Nací una de las noches más mágicas del año, la noche que se celebra el solsticio de verano (Barcelona, 1981).
De pequeña quería haber nacido donde Heidi, rodeada de montañas y animales. Ver esos dibujos me hacían soñar con la vida que quería vivir.
Me encataba caminar con mis padres y mi hermana por las montañas de al lado de casa pero si hay una montaña que me impactó de pequeña y que me despierta mucho cariño es el Pedraforca, en el Parque Natural del Cadí-Moixeró. Despertarme, salir de la tienda de campaña y verlo me encantaba. Con los años, y progresando poco a poco, he tenido la suerte de subir bonitas montañas por diferentes lugares del mundo, la más alta el pico Lenin 7.134m en Kirguistán.
En el año 2007 la competición llegó a mi vida de una forma totalmente inespesperada y he tenido la gran suerte de competir en los 5 continentes con la ayuda de patrocinadores y personas que creyeron en mis sueños a quién les estaré eternamente agradecida.

Tanto las ascensiones de montañas como las competiciones y todo lo que conlleva han ido modelando mi vida. Una vida de alguna manera poco habitual pero es la vida que he querido vivir.
La diabetes llegó a mi vida en 1992 de forma inesperada a la vez que impactante para mi familia y para mí, en unos años donde todavía era una enfermedad de la que se hablaba poco. He tenido la gran suerte que en estos años la investigación ha evolucionado muchísimo y mi tratamiento también hasta permitirme cumplir mis sueños deportivos.
Las leyes respecto a la diabetes impidieron que me pudiera dedicar a la profesión que deseaba pero por lo demás, no me siento para nada desafortunada. He crecido con ella.
Me gusta vivir la vida intensamente y aprovechar cada segundo como si fuera el último. El tiempo pasa más rápido de lo que nos gustaría y hay que disfrutarlo al máximo. Ojala el destino y la diabetes me dejen seguir disfrutando de muchas aventuras durante muchos.
